Bajo este esquema, se presentaran solo dos variaciones considerando la distribución de los cuatro volantes. A diferencia de la sección anterior, es necesario partir con algunos ejemplos para esta formación: el Ajax de Lucho Van Gaal, la Roma de Fabio Capello, la Argentina de Marcelo Bielsa, los Viejos míticos de Christian Castro y como ya se mencionó, Chile de Marcelo Bielsa. Creo que ya en estos ejemplos ya hay una tendencia: grandes estrategas del futbol moderno (con la excepción de la promesa C. Castro jjijijijij) han elegido jugar con un defensa menos, mientras todos tienden a jugar con 4 defensas. Y aquí también ya está la diferencia, porque los 3 defensas implica 3 delanteros, lo cual también parece una apuesta inusual.
El actual entrenador del Bayern parece haber olvidado su antiguo credo.
La primera línea de esta formación implica, en vez de tener dos stopper o centrales, o un stopper y un central, ordenar un líbero y dos stopper. En la práctica, en el fútbol actual, el líbero es una especie en extinción. Por eso, solo podemos mencionar al ÍDOLO absoluto, el último de los grandes líberos, Danny Blind. Además, hay un ejemplo muy interesante para explicar que el stopper es también una posición compleja. Una de las apuestas más extrañas en el comienzo de la era Bielsa en Chile era la alineación de Gary Medel en la línea defensiva. Sin embargo, el despliegue físico demostrado, la capacidad de anular a jugadores como Ronaldinho, y muchas otras virtudes demostraron como un stopper es un jugador que debe tratar de ganar todas las pelostas y simplemente anular a su marca. El líbero será quien arregle todas las imperfecciones que puede generar tal actitud en el campo.
El ÍDOLO con algunos premios.
El medio campo de 4 jugadores implica dos variantes posibles: un rombo o una línea de 4. Cuando es un rombo, se pueden reconocer las misma funciones asociadas al 4-4-2 argentino: un volante central, dos volantes con despliegue y un enganche. Para ilustrar esta distribución, la selección de Bielsa presenta varias ideas interesantes. El volante central de esa selección era Diego Pablo Simeone. A su derecha, el ahora inmortal y posible mufa (me estoy tocando el izquierdo) Javier Zanetti. A la izquierda, el más desordenado luchador Juan Pablo Sorín. Por último, de enganche JS Veron (disculparan el poco entusiasmo, pero no es de mis favoritos por muuuchas razones). Este rombo implica mucho trabajo de recuperación para el volante central, en conjunto con el apoyo constante de los otros dos volantes. Este trabajo implica equilibrio para el equipo entre las fases de ataque y defensa. En este medio, un toque especial que busca lograr Bielsa es el trabajo de recuperación que también requiere el enganche, para mantener el equilibrio en el mediocampo. Hoy en día, el despliegue físico y el sacrificio de Matias Fernández son la mejor concresión de la ideas de Bielsa sobre el enganche (por sobre el desempeño de Verón).
Por su parte, la alineación de una línea de 4 implica la utilización de laterales volantes, posición táctica poco exitosa en estas latitudes gracias al bigoton Azkargorta. La línea de cuatro volantes requiere que aquellos que se encuentran más cercanos a las lineas de banda establezcan algún tipo de enlace con los delanteros. En la Roma de Capello, Vincent Candela y Cafú desempeñaban en su máxima expresión este desempeño, aunque no debe extrañarse que sean ambos dos laterales clásicos que empezaban su recorrido en esta nueva alineación, unos cuantos metros más adelante.
Los tres delanteros son también una de la novedades de esta manera de ver el futbol, porque en realidad son dos wing's y un centro delantero. Cada wing, en la mejor de sus versiones, debería ser un jugador ambidiestro que, instalado en el vértice del área, pueda enganchar hacia adentro y hacia afuera, sin importar su pierna más hábil. Actualmente lo que trata de hacer Alexis Sánchez, como lo que logró Marc Overmans en sus distintos tiempos mozos, son ejemplos de este tipo de desempeño. Sobre el centro delantero, nada más que potencia y eficacia por mil. En este tema, una pequeña extensión. Uno de los pseudo problemas de la Argentina de Bielsa era imposibilidad de que Crespo jugara con Batistuta adelante, considerando la titularidad de Claudio "el piojo" López. En la práctica, López las hacía de wing izquierdo, no de centro delantero. Y tener dos centro delanteros implicaba no utilizar bien una banda y colapsar el espacio central.
Además, seamos sinceros: más potente que Batistuta, nadie.
Hasta la celebración era lo máximo...
Esta alienación tiene, por supuesto, sus lados débiles. Primero, se debe mencionar algo que ya se ha entrevisto en la revisión de la misma: implica muchas posiciones y despliegues poco usuales (Wing, Líbero, Centro delantero sólido). Pero ese problema el gran loco Bielsa ya lo ha solucionado, porque es capaz de entender cómo se llega a esos puestos con las capacidades disponibles. En segundo y tercer términos, se deben mencionar dos fenómenos que se ha observado en la selección chilena: primero, las pérdidas de balón en las salidas que demuestran el problema de equilibrio de la formación, y en segundo, las dificultades de jugar con uno menos en esta formación. Aunque esto último suena a una obviedad, pero las mutaciones de esta formación con uno menos dejan de lado muchas de las virtudes de esta formación.
Desde el lado de lo positivo, el volumen de juego y el protagonismo asociado a esta formación son llamativos. Bielsa ya lo ha dicho pero se debe repetir hasta la saciedad: tener esta formación genera mucho juego, dadas las distintas maneras de atacar que ya quedan preconfiguradas. Y además es necesario hacer una defensa: la Argentina de Bielsa debía ser el campeón del mundo, hasta el momento en que se hizo el sorteo de los grupos. Porque cualquier equipo que tuviera esos rivales, dos europeos que estudiaron muchos y un africano que te quita las fuerza, no iba a llegar mucho más allá de la primera ronda. En este sentido, se murió en la propia ley de jugar a lo que se jugaba siempre.
Pero dentro de este protagonismo, es el juego por las bandas una de las virtudes centrales. Y no es solo utilizar laterales, sino generar problemas graves para las defensas enemigas con jugadores complejos en las bandas, y que además son capaces de utiliza la espalda del últimpo defensor. Esa es quizás la mayor virtud: un verdad tan simple del futbol que a veces se deja de lado.
Un extra: Los viejos míticos.
Cuando descubrí que en los Winnin Eleven ( y similares) que se podían armar equipos a gusto, con jugadores de los equipos históricos y comprados, decidí armar un equipo de Viejos Míticos: Lev Yashin al arco; Baresi, Beckenbauer y Krol en defensa; Cerezo, Breitner, Gullit y Baggio al medio; Rummenigge, Pelé y Laudrup adelante. El medio campo fue quizás lo más difícil de armar: pasaron Socrates, Cruyff, Brehme y Mancini, pero ninguno de ellos generaba el equilibrio que necesita esta formación. Unos se mandaban mucho para adelante, otros no defendían lo suficiente. Además, los viejos míticos poseen una serie de ilustres apoyos: Van Basten en la centro delantera, Puskas en cualquiera de los dos wings, el tío Bergomi para ayudar en defensa, junto con el cabezón Ruggeri, en conjunto con cambios de ritmo y apuestas con los nombrados más arriba.
Pero la mayor gracia es que los wing poseen dos versiones de ataque: tirando centros precisos o bien enfilando al arco para matar al arquero. Eso es muy simple. No hay misterios. Solo atacar porque son los goles los que gana los partidos, porque son los goles lo más bello del futbol. ¿Por qué no ir a buscarlos siempre?
La zurda al aire de uno de los grandes.






























