viernes 15 de enero de 2010

Educación táctica: 3-4-3

Esta nueva entrega de la sección de educación técnica va un poco más allá de la simple enseñanza: es una postura ideológica ante el futbol. Y dado el futuro auto exilio, esta entrada será un gran representante para este blog y el bloggero. Es la formación que usa el bloggero cuando juega futbol virtual y es la formación que le ha devuelto la alegría a Chile. Vamos por sus misterios y bellezas

Bajo este esquema, se presentaran solo dos variaciones considerando la distribución de los cuatro volantes. A diferencia de la sección anterior, es necesario partir con algunos ejemplos para esta formación: el Ajax de Lucho Van Gaal, la Roma de Fabio Capello, la Argentina de Marcelo Bielsa, los Viejos míticos de Christian Castro y como ya se mencionó, Chile de Marcelo Bielsa. Creo que ya en estos ejemplos ya hay una tendencia: grandes estrategas del futbol moderno (con la excepción de la promesa C. Castro jjijijijij) han elegido jugar con un defensa menos, mientras todos tienden a jugar con 4 defensas. Y aquí también ya está la diferencia, porque los 3 defensas implica 3 delanteros, lo cual también parece una apuesta inusual.



El actual entrenador del Bayern parece haber olvidado su antiguo credo.

La primera línea de esta formación implica, en vez de tener dos stopper o centrales, o un stopper y un central, ordenar un líbero y dos stopper. En la práctica, en el fútbol actual, el líbero es una especie en extinción. Por eso, solo podemos mencionar al ÍDOLO absoluto, el último de los grandes líberos, Danny Blind. Además, hay un ejemplo muy interesante para explicar que el stopper es también una posición compleja. Una de las apuestas más extrañas en el comienzo de la era Bielsa en Chile era la alineación de Gary Medel en la línea defensiva. Sin embargo, el despliegue físico demostrado, la capacidad de anular a jugadores como Ronaldinho, y muchas otras virtudes demostraron como un stopper es un jugador que debe tratar de ganar todas las pelostas y simplemente anular a su marca. El líbero será quien arregle todas las imperfecciones que puede generar tal actitud en el campo.



El ÍDOLO con algunos premios.

El medio campo de 4 jugadores implica dos variantes posibles: un rombo o una línea de 4. Cuando es un rombo, se pueden reconocer las misma funciones asociadas al 4-4-2 argentino: un volante central, dos volantes con despliegue y un enganche. Para ilustrar esta distribución, la selección de Bielsa presenta varias ideas interesantes. El volante central de esa selección era Diego Pablo Simeone. A su derecha, el ahora inmortal y posible mufa (me estoy tocando el izquierdo) Javier Zanetti. A la izquierda, el más desordenado luchador Juan Pablo Sorín. Por último, de enganche JS Veron (disculparan el poco entusiasmo, pero no es de mis favoritos por muuuchas razones). Este rombo implica mucho trabajo de recuperación para el volante central, en conjunto con el apoyo constante de los otros dos volantes. Este trabajo implica equilibrio para el equipo entre las fases de ataque y defensa. En este medio, un toque especial que busca lograr Bielsa es el trabajo de recuperación que también requiere el enganche, para mantener el equilibrio en el mediocampo. Hoy en día, el despliegue físico y el sacrificio de Matias Fernández son la mejor concresión de la ideas de Bielsa sobre el enganche (por sobre el desempeño de Verón).

Por su parte, la alineación de una línea de 4 implica la utilización de laterales volantes, posición táctica poco exitosa en estas latitudes gracias al bigoton Azkargorta. La línea de cuatro volantes requiere que aquellos que se encuentran más cercanos a las lineas de banda establezcan algún tipo de enlace con los delanteros. En la Roma de Capello, Vincent Candela y Cafú desempeñaban en su máxima expresión este desempeño, aunque no debe extrañarse que sean ambos dos laterales clásicos que empezaban su recorrido en esta nueva alineación, unos cuantos metros más adelante.

Los tres delanteros son también una de la novedades de esta manera de ver el futbol, porque en realidad son dos wing's y un centro delantero. Cada wing, en la mejor de sus versiones, debería ser un jugador ambidiestro que, instalado en el vértice del área, pueda enganchar hacia adentro y hacia afuera, sin importar su pierna más hábil. Actualmente lo que trata de hacer Alexis Sánchez, como lo que logró Marc Overmans en sus distintos tiempos mozos, son ejemplos de este tipo de desempeño. Sobre el centro delantero, nada más que potencia y eficacia por mil. En este tema, una pequeña extensión. Uno de los pseudo problemas de la Argentina de Bielsa era imposibilidad de que Crespo jugara con Batistuta adelante, considerando la titularidad de Claudio "el piojo" López. En la práctica, López las hacía de wing izquierdo, no de centro delantero. Y tener dos centro delanteros implicaba no utilizar bien una banda y colapsar el espacio central.
Además, seamos sinceros: más potente que Batistuta, nadie.



Hasta la celebración era lo máximo... 

Esta alienación tiene, por supuesto, sus lados débiles. Primero, se debe mencionar algo que ya se ha entrevisto en la revisión de la misma: implica muchas posiciones y despliegues poco usuales (Wing, Líbero, Centro delantero sólido). Pero ese problema el gran loco Bielsa ya lo ha solucionado, porque es capaz de entender cómo se llega a esos puestos con las capacidades disponibles. En segundo y tercer términos, se deben mencionar dos fenómenos que se ha observado en la selección chilena: primero, las pérdidas de balón en las salidas que demuestran el problema de equilibrio de la formación, y en segundo, las dificultades de jugar con uno menos en esta formación. Aunque esto último suena a una obviedad, pero las mutaciones de esta formación con uno menos dejan de lado muchas de las virtudes de esta formación.

Desde el lado de lo positivo, el volumen de juego y el protagonismo asociado a esta formación son llamativos. Bielsa ya lo ha dicho pero se debe repetir hasta la saciedad: tener esta formación genera mucho juego, dadas las distintas maneras de atacar que ya quedan preconfiguradas. Y además es necesario hacer una defensa: la Argentina de Bielsa debía ser el campeón del mundo, hasta el momento en que se hizo el sorteo de los grupos. Porque cualquier equipo que tuviera esos rivales, dos europeos que estudiaron muchos y un africano que te quita las fuerza, no iba a llegar mucho más allá de la primera ronda. En este sentido, se murió en la propia ley de jugar a lo que se jugaba siempre.

Pero dentro de este protagonismo, es el juego por las bandas una de las virtudes centrales. Y no es solo utilizar laterales, sino generar problemas graves para las defensas enemigas con jugadores complejos en las bandas, y que además son capaces de utiliza la espalda del últimpo defensor. Esa es quizás la mayor virtud: un verdad tan simple del futbol que a veces se deja de lado.

Un extra: Los viejos míticos.

Cuando descubrí que en los Winnin Eleven ( y similares) que se podían armar equipos a gusto, con jugadores de los equipos históricos y comprados, decidí armar un equipo de Viejos Míticos: Lev Yashin al arco; Baresi, Beckenbauer y Krol en defensa; Cerezo, Breitner, Gullit y Baggio al medio; Rummenigge, Pelé y Laudrup adelante. El medio campo fue quizás lo más difícil de armar: pasaron Socrates, Cruyff, Brehme y Mancini, pero ninguno de ellos generaba el equilibrio que necesita esta formación. Unos se mandaban mucho para adelante, otros no defendían lo suficiente. Además, los viejos míticos poseen una serie de ilustres apoyos: Van Basten en la centro delantera, Puskas en cualquiera de los dos wings, el tío Bergomi para ayudar en defensa, junto con el cabezón Ruggeri, en conjunto con cambios de ritmo y apuestas con los nombrados más arriba.

Pero la mayor gracia es que los wing poseen dos versiones de ataque: tirando centros precisos o bien enfilando al arco para matar al arquero. Eso es muy simple. No hay misterios. Solo atacar porque son los goles los que gana los partidos, porque son los goles lo más bello del futbol. ¿Por qué no ir a buscarlos siempre?


La zurda al aire de uno de los grandes.

sábado 9 de enero de 2010

Arsenal - Everton en Emirates

La nieve por muchos momentos fue lo único bonito del partido. Los comentarios alejados del futbol, y muchas veces que demostraban la "pica" de los chicos de Fox Sport ante las transmisiones de la Premier League de ESPN, eran los elementos más notorios. Sin embargo, sí hay aspectos muy interesantes y sorpresas.

Varios partidos de la Premier League se habían suspendido por la nieve, y en general, por el clima dominante en la Isla. Pero la tecnología de la nueva casa de Arsenal parecía permitir el desarrollo del partido. Por mucho momentos la toma cercana, y también en algunos momentos en la toma lejana, la nieve era el invitiado central.

Los chicos de Wegner tenían varias ausencias: Van Persie, Fabregas, Clichy, las cuales pedían nuevas figuras a la escena. En este contexto salía Almunia en el portico, clásica línea de 4 con Traoré y Sagna por las bandas, y con Gallas y Vermalen en el centro. El medio campo contaba con Diaby y Denilson en el doble cinco, en compañía con Nasri y Ramsey por los lados. Adelante, Eduardo y Arshavin. En el papel, solo la presencia de Traoré parecía un puntro débil. Sin embargo, el medio dejo mucho que desear, en conjunto con la ausencia del bueno de Robin.



"Esperen que ya vuelvo"   

Los de Woodyson Park, por su parte, presentaban una formación bastante usual. El Pato Howard al arco. Línea de 4 con P. Neville y Baines por las bandas, asociados a L. Neill y J. Heitinga en el centro de la saga. En el medio, 5 jugadores ocupando el ancho de la cancha, de derecha a izquierda: Donovan, Osman, Cahill, Fellaini, Pienaar. Adelante, avandonado, el bueno de Louis Saha. Y es aquí donde el planteamiento de Everton, ideado por Davis Moyes, explica el primer tiempo.

Los 5 del Everton contra los 4 del Arsenal generaron un partido trabado, fome, con extensos momentos para que los "comentaristas" del Fox hablaran de cualquier otra cosa, con especial devoción por decir que no hay otros partidos de la Liga en otros canales del cable. El 1 a 1 que terminó el primer tiempo fue solo una circunstancia, un poco más desfavorable para el Everton. En un tiro de esquina, Osman ganó el cabezazo, gracias al buen lanzamiento de Donovan y la atención que generaban Cahill y Fellaini. Por su parte, el Arsenla llego al descuento con la pequeña ayuda del Everton cuando un disparo de Eduardo, después de una de las pocas jugadas colectivas del partido, se desvía en Osman y vence a Howard.

En este desarrollo, la desaparición del medio de Arsenal era algo notorio: no solo ante el despliegue físico de Everton, sino la quietud y concentración en el medio campo de los jugadores pedía a gritos la versión en vivo de "Trapped under ice" (como por ejemplo en esta ocación) para el partido.



Felicitándose dos capos del medio: uno por el peinado y otro por el tatuaje.
  
Pero los comentarios del medio tiempo apuntaron a algo interesante: El Everton jugaba bien y el Arsenal, mal. Entonces, ¿jugar a molestar, a parar un línea de 4 y una de 5, es jugar bien? Algo está pasando en el mundo del fútbol si esto es así. Y no estoy solo hablando desde el lirismo Cappiano, desde los templos del tikitiki, sino desde las espectativas que genera cada equipo. Y las espectativas no solo pueden estar con los equipos grande sino también con los equipos "molestosos", tal como el Everton.

En este contexto, las espectativas ante los gunners son muy similares a las descritas en este mismo blog en la revisión de un versión histórica del Arsenal: un equipo de alto dinamismo, toque de balón al piso y protagonismo constante, todo de la mano del bueno de Arsene Wenger. Esta actual versión, siguiendo ese análisis, necesita que jugadores como Diaby organicen al juego, que Nasry y Ramsey se abran mucho por las bandas, y que los delanteros sean delanteros. Esto último parece poco informativo, pero cuando tienes a Arshavin y a Eduardo, no hay un punto de referencia, sino dos jugadores que les gusta mucho trasladar el balón para llegar al portico. Al parecer, y esto sí que es interesante, que el bueno de Arsene se quedó con la imagen de T. Henry tirándose mucho a las bandas para buscar la pelota. Hoy, y en algunos otros partido, he visto este movimiento, y en vez de generar espacios, provoca que los medios ofensivos se centralicen, y queden a la merced de los volantes de contensión, en conjunto con los defensas centrales, que a su vez, no salieron a seguir a los pseudo delanteros. En realidad, un funcionamiento muy complejo, quizás imposible de repetir.



Uno de los que no está dando la talla...

Unos ejemplos de estos problemas: en el minuto 56, finalmente logran juntar un par de bueno toques. Lamentablemente la pelota la llega a Eduardo que se la queda y la pierde. Desde el minuto 66 en adelante, mucho del ataque de los gunners consistió en tirar centro. La entrada de Rosicky y el cambio de Eduardo por Vela no cambió mucho el panorama.

Pero la gracia del partido estaba en las espectativas del otro lado y con una jugada específica. En el minuto 59, L. Saha pierde una pelota cerca de la banda, en el campo de Arsenal. David Moyes tomó un gorro de lana que tenía en las manos y empezó a gesticular. Hablaba con alguien de la banda haciendole señas de alguien con la vista tapada. Minutos después, Cahill se lamenta despues de perdir intensamente la pelota con las manos abiertas, haciendo como la de Dios. No era necesario mirar a Moyes para suponer que estaba haciendo el mismo gesto o simplemente hablando de nuevo en la banca para decir algo así como "Viste, este weon nunca la toca. No ve nada."

Entonces uno tiene que volver a mirar a los 5 del medio y darse cuenta de que el equipo no esta pensado solo para aguantar. Los 5 mediocampistas poseen llegada y visión de juego. Saben que hacer con la pelota. Se mueven ocupando los espacios. Osman hizo el gol, Donovan se movió muy bien, y Pienaar hizo un golazo, en el minuto 80, para que el Everton ganara parcialmente 1-2. Sí, el Everton iba ganando, a pesar de los sufrimientos de Moyes con el desepeño comilón de Cara de pesca'o Saha.



"Tú, Negro, sí, tú, te tiraste...."

Entonces el resultado parcial reflejaba un resultado merecido, entre algunas jugadas colectivas muy buenas del Everton (como por ejemplo la jugada de Cahill a los 78), y los centros desesperados del Arsenal. Sin embargo, el futbol no sabe de justicias, y el empate de Rosicky, a los 92 minutos, de nuevo con la pelota desviada en un jugador de Everton, Neill en este caso, no fue nada más que una excusa para decir un par de oraciones a la pantalla. El partido se cerró a los 96 minutos aprox. donde la belleza no estuvo solo en la nieve, sino en entender que cualquier equipo puede jugar bien, cuando los jugadores lo entienden, y cuando hay algún geniecito sentado en el banco.  

jueves 3 de diciembre de 2009

Educación táctica: 4-4-2

Durante la creación de varias de las entradas de este esforzado blog se ha entrevisto la necesidad de incluir una extensa nota al pie de página explicando algunos conceptos generales sobre lo que esconde una secuencia de tres números. Esta visión se transformó rápidamente en la idea de generar una sección dedicada a los esquemas tácticos y como estos proponen una visión abstracta del fútbol.

Esta sección la inagura una de la secuencias más populares: el 4-4-2. Esta entrada buscará develar, a través de análisis y ejemplos, los enigmas que encierran estos simples numeritos. Vamos a ver qué sale finalmente.

Primero es necesario decir que bajo este esquema hay al menos tres variantes de juego, diferenciadas entre sí especialmente por la manera de ordenar los 4 volantes. Así, propongo hablar de la variante inglesa, con línea de 4 volantes, la variante argentina, con un rombo al medio, y la variante neo-inglesa donde uno de los volantes centrales sale de la línea.

Sin importar la variante, se debe convenir que este esquema implican una línea de 4 defensas: dos defensas centrales y dos laterales. Los más usual es pensar en dos defensas centrales con fortaleza física y buen despliegue en velocidad (como lo hacen hoy en día los centrales del Chelsea) o bien, con una especie de libero y con uno de los centrales que sale a buscar pelotas (como parece suceder en el Milán con A. Nesta y Thiago Silva, o como sucedía evidentemente con F. Hierro y F. Pavón en el Real de algunos años). Los laterales, por su parte, implican prototípos brasileros de jugadores con mucha velocidad y técnica en velocidad para lanzar centros (Maicón Douglas del Inter, Daniel Alves del Barza, Roberto Carlos del Real y Cafú de la Roma, por dar algunos ejemplos). Hoy en día, el puesto también es disputados por franceses que han aprendido el oficio (P. Evra en el ManU, B. Sagna en el Arsenal, E. Abidal en el Barca, los primeros que se vienen a mi mente).


A veces se pueden estorbar entre ellos mismos

Esta línea de 4 defensas presenta algunas falencias notorias que vale la pena explicar. Primero, la debilidad defensiva de la misma es proporcional a la poca habilidad de los laterales para defender, ya sea porque dejan un vacío interesante en sus espaldas, ya sea porque quedan en pareos poco provechosos. Dos ejemplos. Dani Alvez, lateral derecho del Barza, sube mucho por la banda. En el último derby, en varias ocasiones alguien quedó en su espalda y en posición de disparo. Estos provocó que el defensa central Carles Puyol tuviera que cerrar en extremis en dos ocasiones. En la primera semifinal de la Champios League 06/07, Chelsea se enfrentaba al Liverpool. Los dos centrales del Liverpool, D. Agger y J. Carragher, constantemente iban a marcar a D. Drogba, dejando al segundo centro delantero del Chelsea, A. Shevchenko marcado por A. Arbeloa o J.A. Riise. En general, una línea defensiva de 4 jugadores implica desplazamientos laterales conjuntos de toda la línea, donde el lateral opuesto al desplazamiento queda alineado al segundo palo en la jugada. Cualquier jugador que aproveche esto tiene una situación de gol.

Es en el medio campo, como habíamos dicho más arriba, donde las diferencias se hacen patentes. El primero modelo corresponde al modelo argentino de medio campo con un rombo, lo cual implica, un volante central defensivo, un 5 según la usansa de allende los andes, un volante derecho, un volante izquierdo y un enganche. He querido llamar a esta variante la variante argentina porque el torneo argentino tiende hacia este tipo de alineaciones. Son muy usuales las apariciones de enganches como J.R. Riquelme, M. Gallardo, L. Romagnoli, entre muchos otros. Este esquema de rombo implica que los volantes, tanto izquierdo como derecho, posean una obligación zonal muy amplia, que abarca desde llegar al arco contrario como defender la meta propia. Sin embargo, en la práctica, los volantes izquierdos terminan siendo más ofensivos que sus símiles derechos, y mucho más malos para marcar, usualmente esto asociado a cierta baja temperatura en la zona toráxica. En argentina, hoy en día, el mejor exponente del volante derecho es el Diego "el Burrito" Rivero, como también en algún momento lo fue Matías "el Pela'o" Almeyda. Ejemplos de volantes por izquierda de buen desempeño no hay muchos, pero solo dejo dos ejemplos: Rodrigo Toloza de la UC y Víctor Zapata de River. Sobre el volante central hay mucho que decir, en cuanto debe armar y destruir juego, lo cual es un trabajo complejo. El equilibrio entre el ataque y la defensa recide en este jugador. Nuevamente quedándonos en Argentina, hay que recordar al mejor Leo Astrada y Mauricio Serna.  


Un Astrada vintage por favor para mi equipo.

Ahora bien, ¿cuál es el problema de este esquema? Que todo el juego ofensivo pasa por el enganche. No se puede confiar en el volante izquierdo (que por características se acercaría más al ámbito ofensivo), menos en los restantes volantes. Cualquier marca ferrea y a veces maletera al enganche lo anula. El mejor ejemplo que tengo en mente corresponde también a un partido de Champions entre el Villareal de Pellegrini y Riquelme con el Arsenal. Para la vuelta de las semis de la edición 05/06, el equipo de Wegner puso como sombra de Tristelme al bueno de Gilberto Silva. El prologo de tal partido fue un ofuscados Riquelme fallando el panel que habría llevado al alargue el partido.

La otra variante de medio campo, la variante inglesa, implica una línea de 4 volantes, con dos volantes centrales orientados a la destrucción de juego y dos volantes externos, muy orientados hacia la creación del juego a base de velocidad. El mejor modelo que he visto de esta disposición táctica corresponde al Man U de Giggs y Beckham, jugando Roy Keane y Paul Scholes en el medio campo destrcitvo. Además, debe aclararse que ese equipo incluía además en la generación de juego ofensivo, a los dos delanteros, que podría ser Andy Cole, Dwight Yorke, Teddy Sheringham u Ole Gunnar Solskjaer, todos ellos delanteros de muy buen pie. Estos delanteros solían desplazarse un poco a las bandas para generar circuitos de juego, en conjunto con el lateral y el volante externo. De más está decir que en inglaterra suele repetirse mucho este modelo de medio campo.

El problema de esta variante no es algo menor, puesto que justifica la variante siguiente. Y necesito explicar este problema con un ejemplo específico. Por la fase de grupos de la Champios League 1999/2000 se enfrentó este mismo Man U con el Valencia CF de Héctor Cuper en Mestalla. En ese partido, Jocelyn Anglomá marcaba a Ryan Giggs y Amadeo Carboni marcaba a David Beckham. Decir que los anularon es poco. Simplemente no existió juego ofensivo por parte del campeón de defensor. Estos dos laterales, el francés orientado al despliegue físico (todavía tengo grabada en mi mente una corrida detrás de Giggs donde le para el centro barriendose con la pierna en alto) y otro con muuucho colmillo ante la metrosexualidad hecha jugador, simplemente dejaron obsoleto ese esquema de juego.


Un maestro trabajando... no somos dignos...


Mientras Sir Alex se cabeceaba enseñandole a jugar más a P. Scholes, el bueno de Sven Goran Erickson había encontrado la solución colocando a J.S. Verón al lado de D. P. Simeone: retrasar a un volante creativo en la posición de doble cinco. Más que dos volantes destructivos, colocaba un enganche "escondido" delante la línea de los 4 defensaores. Después el mismo inglesito se iría a Old Trafford a jugar en esa posición. De esta manera, el flujo ofensivo del equipo también podía recaer en uno de los dos volantes centrales, sin depender necesariamente de los volantes externo. El chiste es que esto se parece mucho al rombo argentino, con la diferencia de la posición y algunas responsabilidades defensivas de este enganche "escondido".

Por último, decir que se juega con dos delanteros es una simplificación excesiva. La mejor potencialidad de este esquema se alcanza cuando uno de esos dos delanteros es capaz de salir del área y formar parte de circuitos ofensivos. Ya lo habíamos mencionado por los Diablo Rojos, como también es válido el ejemplo de Sheva entregado más arriba. Pero en último término este tipo de dupla ofensiva alcanza un ejemplo muy bueno con M. Palermo y R. Palacios. Mientrás el Titán es un objeto relevante cognitivamente (mal que mal es un Titán), el joven con la trensita padawan ocupaba muchos espacios libres, tanto para definir, como abilitar o formar parte del juego.


"Sí, maestro... trabajaré por las bandas"

El principal problema de esta dupla ofensiva está en la costumbre de tener un centro de área referente. Aunque parezca simple (un grandote que algo pueda hacer en el fútbol) no es fácil encontrar ese referente. Boca msimo ha sufrido muchas veces por las lesiones de Palermo. Y entre menos referente y cognitivamente relevante sea el centro delantero, más necesario es el buen juego, la creatividad y la maña para atacar y marcar goles.

A modo de síntesis, se debe recalcar que no es una casualidad que el 4-4-2 sea uno de los sistemas tácticos más usados. La generación de juego ofensivo en base a la simple asociación de dos o tres jugadores por la banda es un recurso dado de manera natural en este esquema. No hay que alejarse mucho de las enseñanzas del Coco Basile, parar a los chicos en la cancha y decirles "Vamos, hacé lo que vos sabes hacer".

miércoles 25 de noviembre de 2009

Equipos que alguna vez ví jugar: Lazio 1999-2000

Siguiendo esta amable serie de artículos históricos que buscan resguardar mis preciados recuerdos futboleros, estas próximas oraciones estan dedicadas al equipo romanistas malo (?), la Lazio de Sven Goran Eriksson. A decir verdad, me centré en este año porque fue el año en que salió campeón, pero la verdad es que fueron varios años buenos, todos asociados a un funcionamiento muy similar. De hecho, la temporada anterior, perdieron el scudetto en la última fecha. Además, valida aclaración, también este equipo es admirable en cuanto fue el escenario para el mejor desempeño de Marcelo Salas, uno de los mejores jugadores chilenos de fútbol.
La primera característica de este equipo corresponde a una mentirosa formación 4-4-2. Mentirosa porque en este año, el mister introdujo una llamativa modificación. Uno de los dos volantes centrales, el llamado doble cinco, implicó la incorporación de un cerebro más que un picapiedra. Más que dos "pateadores" centrales, este sueco, que no era nada de tonto, retrasó a un jugador con más capacidad de genera juego a las cercanías de la linea defensiva. Además, este 4-4-2 ya contaba con la gracia particular de jugar con un segundo delantero, o bien, un delantero "retrasado", que aprovechaba los espacios dejados por un centro delantero. Este tipo de variaciones lloran por una clase de táctica asociada al 4-4-2, enigmáticos numeritos que encierran un mundo.


"Estos cambios tácticos me quedaron de pelos"

En el arco, figuraba usualmente Luca Marchegiani, un arquero que no estaba en la línea de un Peruzzi o un Buffon, pero que cuando las papas quemaban, estaba presente. La línea de 4 defensas era algo trampoza, porque parecía muchas veces compuesta por 4 centrales. Los dos laterales los cubrían los dos Guiseppes: Pancaro y Favalli, con mucho más colmillo defensivo que despliegue al ataque. Los centrales eran un joven Alessandro Nesta y el indefendible Sinisa "John Wayne del calcio" Mihajlovic. Lo de indefendible es por esta combocatoria, que ensucia toda su capacidad en los tiros libres de ahí el sobrenombre de LOT. Nesta, por su parte, era una joven promesa, con más cara de leyenda en esa época desde los 20 años que era titular en ese puesto).


¿Por qué no te dedicaste solo a esto?

En el medio campo venía las novedades tácticas que diferenciaron a este equipo por sobre otros. Era una línea de 4 volantes, con un marcado doble 5, importada directamente desde Inglaterra. Los dos volantes externos era Pavel Nedved —sí, sí, de nuevo el idolazo— con el portugués Sergio Conceicao. El primero apuntaba más a un trabajo de fuerza, mientras el otro se desplazaba con velocidad y regate por la derecha. Los dos volantes centrales eran Diego Pablo Simeone y Juan Sebastián Verón. Sobre "Cable Pelao" —"Si me tocas, te pateo"— no hay mucho que decir, además de que era un montruo en el medio campo, otorgandole un gran balance en el momento crítico de cambiar ataque por defensa. Verón era la gran novedad: proveniente del Parma, le quitó el puesto en el doble cinco mentiroso a Dejan Stankovic —sí, sí, la cobra jugaba acá también— y logró ser una opción de juego cuando los volantes punteros eran anulados. El problema —y esta observación la hizo Bonvallet— es que el inglesito es un jugador especial en el sentido que él se siente especial. Bonva apuntó, por ejemplo, que no usaba las mismas medias que el resto de sus compañeros. Hoy en día, sigue con la misma manía.



Haciendo la diferencia en muuchos niveles.


Inmediatamente adelante de los volantes, otra de las joyas de este equipo: Roberto Mancini. Exquisito jugador italiano, un fantasista de aquellos, no podía pasar el partido sin que no tirara un taco y sin que no le alegara al linesman por un cobro. Simplemente un ídolo. Adelante, de centro delantero, Marcelo Salas en su mejor momento futbolístico, creo personalmente que mejor que en el River multicampeón, especialmente porque se encontraba en una formación que muchas veces era tirar la pelota pa' rriba y arreglatelas Peter!!. Otro punto muy alto del equipo. 




El ídolo va pensando como tirar el taco...



Los actores de reparto de este equipo sí que eran de lujo: primero, Paolo Negro, que podía jugar en cualquiera de las cuatro posiciones de atrás. Roberto Sensini había llegado de bonus del Parma, junto con el inglesito, pero ayudó cuando faltaba un central o un volante de contensión. Matías Almeyda le daba aire al medio campo cuando faltaba gente. Guerino Gottardi y Attilio Lombardo hacían lo propio reemplazando a Conceicao o a Nedved. Dejan mentía creyendose bueno para la pelota y solo repartía una patadas al medio. Adelante, Alan Boksic quemaba sus últimos cartuchos después de una exitosa carrera en el calcio. Fabricio "Pluma blanca" Ravanelli volvía del exilio por sus fueros y Simone "Pipito" Inzaghi buscaba igualar a su incansable hermano. 


Hasta este punto, la gracia de este equipo son simplemente dos: salir campeón y presentar innovaciones existosas al 4-4-2. Sin embargo, la profundidad del equipo y la calidad de juego desplegada —estamos hablando de un equipo vistoso jugando en el Calcio— hacen que sea un gran recuerdo futbolero. Partidos muy disputados con los otros grandes de Italia hicieron olvidar que este equipo solo era de medinía de tabla. Ahora era un grande de Italia.



Casi para jugar a dónde está Wally 


Bonus track:


Aunque no es de la misma campaña, una pequeña muestra es este gol de la victoria, marcado al Parma de Buffon, Thuram y Cannavaro en el Ennio Tardini, en esa época "El cementerio de los Elefantes". Solo de escribir esto, me da escalofríos. Y por su puesto, yo estaba viendo este partido.




domingo 8 de noviembre de 2009

Chelsea - Manchester United en Stanford Bridge

Se enfrentaban en la cancha londinense, el primero de la Premier League con el escolta. Sin embargo, el partido que se vio en muchos momentos correspondía más un partido entre el primero y uno de medianía de la tabla. Lamentablemente, cuando el partido se puso áspero, se volvió a ver al primero y el segundo, pero no en la dimensión que se esperaría. La gran explicación pasa, por uno de los que celebraba, el DT de Man U, Sir Alex Ferguson.

El equipo local, el nuevo Chelsea de Carleo, presentaba una alineación ya tradicional. Cech al arco, línea de cuatro con Ivanovic, Terry, Carvalho y Cole. El medio rombo con Essien, Lampard y Ballack, y de enganche Deco. Adelante, Drogba y Anelka. Formación que quizás cuantas veces ya haya repetido el bueno de Carleto. Pero lo que hay que decir ahora es algo que no parecía tan obvio en otros partidos de Chelsea. Bajo la mano de Ancelotti, los blues han desarrollado un equilibrio entre los buenos resultados y el buen juego, equilibrio que se perdió en Stanford Bridge en la época de José Mourinho. Ese Chelsea va quedando en el pasado ahora: es un Chelsea que gana corazones cada vez que juega. (La idea de los corazones la escuché en el relato del partido)

Y antes de pasar al visitante, una pequeña expansión. Quizás esto ya pasaba en el partido anterior del Chelsea que está mencionado en este blog. Pero me negaba a ver las virtudes de Carleto. ¿Por qué? Fácil: desplegó en sus últimos momentos en AC Milán dos características muy detestables en un DT. Primero, había demorado mucho el recambio necesario para el equipo rossonero. Quizás no es su papel, pero su papel de director técnico quizás le permite ciertas presiones que no se observaron. Segundo, es un entrenador algo barrero. Mantenía un grupo de jugadores en la titular sin importar su rendimiento, quizás también impactando en la necesitada renovación. Ahora, se encuentra con un equipo con muchas nociones de juego, y con una identidad algo definida. Solo le ha puesto algo de belleza.



"Te dije que algo iba a hacer, ¿no?"
   
Cuando se revisa la alineación de la visita, algo raro se debía preveer para el partido. Al arco, Van der Sar, lo cual no es novedad. La línea de cuatro defensas ya presentaba problemas: solo Patrice Evra, por la banda izquierda, era uno de los nombres usuales de la temporada. Al medio de la zaga, Wes Brown y Jonny Evans hacía de titulares, ante la lesión de Rio y la presencia en el banco de Nemandja Vidic, por sus problemas físicos. El medio campo estuvo formado por 5 jugadores que llenaban el ancho de la cancha. Valencia y Giggs por las bandas, con Fletcher y Carrick por el medio, y un desordenado Anderson revoloteando por todo el mediocampo. Adelante, solo, Wayne Rooney.
¿En qué estaría pensado Sir Alex cuando paró así a los Red Devils? El primer y el segundo tiempo dieron dos respuestas distintas ante tal pregunta, respuestas ambas dos válidas.



"¿Qué pensabas? ¿Que me había equivocado con la alineación?"

El primer tiempo fue muuy feo. Con pocas llegadas. El Man U, en ataque, apostaba a que Rooney se las arreglara solo. Al menos en 4 ocasiones algo se logró: a los 10, los 20, los 35 y los 35, el torito salvaje algo inventó alguna oportunidad. Por su parte, el Chelsea solo contó con algunos tiros de distancia, y una cabalgat en el 41 que no se terminó bien. Así, la primera apuesta de Sir Alex se cumplía: complicaba tanto al Chelsea que este no se podía desplegar. Lo único que quedaba era la confianza de que se podía hacer lo que siempre se hacía, de seguir jugando de la nueva manera que Carleto había desarrollado.
Un pequeño datelle en el Man U: varios jugadores estaban jugando de maneras y en posiciones que no son usuales. O mejor dicho, Ferguson estaba estirando la versatilidad de muchos. Por ejemplo, tenía a Valencia más preocupado de Ashley Cole que de atacar. Y por supuesto tener a Rooney adelante solo es también un ejemplo de la versatilidad. El punto es que la versatilidad no estaba puesta hacia generar juego, sino simplemente a destruir las posibilidades del rival. Esa decisión, ante las muchas posibles, es muy cuestionable.

El segundo tiempo desplegó una nueva dimensión en el partido. De repente, el partido estaba aspero y todos se pegaban con ganas. Los relatores lo comentaron a partir del choque de las cabezas de Ivanovic y Giggs. Pero no fue solo eso: hay que contar una patada asesina de Evans a Drogba, que llevó a la amarilla para Drogba (?), seguramente por pegarle con las costillas a la planta del pie de Evans; además de los extraños cariños entre Joe Cole (que ingresó por Deco a los 62' :-)) y Darren Fletcher. Un partido aspero, con mucha actividad extracurricular (como la cortita de Evans a Carvalho después de una falta), que sí desplegaba lo que se puede esperar en un partido clásico. Pero creo que en este sentido primó más una dimensión cognitiva muy interesante del partido.



¿El nuevo asesino con cara de niño?


Ante la imposibilidad de jugar como lo venían haciendo en el último tiempo, los Blues debían mantenerse en su convencimiento, recurrir hasta las últimas migajas de confianza que les quedaran. No debían renunciar a su juego, a ese nuevo equilibrio encontrado entre el resultado y el juego vistoso. Quizás esta idea remite al viejo problema, a la vieja pelea entre jugar bonito y ganar. Sin embargo, es mejor entrar en la mente de aquel que juega bonito usualmente, pero que ahora no le resulta. Es esa mente, esa manera de vivir el juego, la que sufre ante este tipo de planteamientos. Y más aún cuando en el segundo tiempo empiezan a pegarse de manera más evidente.

Pero después de todas estas ideas, y de los dedos acusadores a Sir Alex, hay que pensar que el entrenador escocés celebró hoy 23 años relacionado con los Red Devils y que la Premier es un torneo largo, que se gana no en los partidos claves, sino en la persistencia y resistencia en el tiempo. Se gana en no dejar puntos con equipos de planteamientos amarretes que no saben y no pueden hacer otra cosa. Y siempre la vida da ejemplos: el Liverpool no ha ganado la liga desde que se llama Premier League y eso se relaciona con que no sabe ganar esos partido ante el Fulhan, el Wigan, el West Ham, y tantos otros equipos (en la práctica uno podría colocar a los 15 restantes que no son el Arsenal, el Chelsea, el Man U, el Liverpool y el Man C). Ferguson sabe de esos partido y es muy posible que no le importe perder contra los otros grandes, porque ya sabe, ya ha visto, en este temporada también, como no solucionan esos partidos.
Y ese fue el partido que fue a plantear a Stamford Brigde, un partido donde no había extras y tenía que ganar con un solo gol. Quizás lo hacía Rooeny en una jugaba individual, quizás lo hacía Drogba con un tiro en el ángulo. Quizás lo hacía Terry en una pelota parada. Pero es muy probable que Ferguson tenga al Man U peleando hasta el final la Premier porque en 23 años ha aprendido a ganar los partidos que hay que ganar, y a complicar los partidos que no se sabe como van a salir.


Terry puede celebrar, pero hay Man U para rato...

martes 3 de noviembre de 2009

Ac Milán - Real Madrid en el San Siro

Siempre es bueno empezar con un dato exacto e interesante. El partido de hoy enfrentaba a las dos glorias de la liga de equipos de futbol más importante del planeta. Quizás podríamos entrar en una discusión en relación con la Copa Chocofruna Libertadores —chiste fácil asociado a La Redo!—, pero eso da para una pelea con mi amigo Cricri. Dos glorias de europa que suman 12 torneos ganados. Los dos esquipos más ganadores. Glorias del pasado que ahora son transatlánticos con el rumbo perdido (Esta idea también tiene algo que ver con mi lectura de "El enganche") en el estadio más importante del mundo y un fetiche personal (Nota Freak: cuando el Milán hace de local se llama San Siro. Cuando el Inter hace de local se llama Guiseppe Meazza, una gloria del Inter que se averguenza de jugar una temporada en el Milán)


 Algún día tendré una foto de esas torres.. sniff

Pero no me malinterpreten: el partido me gustó. Fue uno de los mejores partidos que he visto en el último tiempo. Fue tan bueno que no me llevó a mirar otra cosa o cambiar el canal. Pero necesariamente veo en estos dos equipos dos grandes desafíos tácticos, dos trabajos a medio camino. O mejor dicho, son equipos tan grandes, con tanta tradición, que se esperaría que todos los partidos los jugaran como los mejores pasajes de este partido. Sin embargo, ambas situaciones de los equipos demuestra que no están en ese lugar. El Milán ronda las medianías de la tabla en la Serie A y perdió un partido sorprendente con el Zurich en su casa. El Real, por su parte, parece putazo-dependencia y perdió un partido para la verguenza.

Pero volvamos un poco al partido mismo. El equipo de Silvio presentaba una alineación muy similar a la utilizada en el calcio y en el primer partido en Madrid. Dida ha vuelto a la puerta del rossoneri, con las dudas que eso lleva. Línea de 4, con Oddo y Zambrotta por las bandas, Nesta y Thiago Silva en el centro. Nota especial para el central brasilero, que parece ser una apuesta interesante en el Milán. Convencidos de que los minutos en cancha forjan caracter, y con un Maldini y un Costacurta para apoyar tal idea, han dado muchos minutos a este chico.



Los compañeritos de la foto quizás no sean los mejores consejeros, pero se ve futuro.

En el medio campo, una disposición clásica. Pirlo de volante central, con Ambrosini a su izquierda y Seedorf a la derecha. Más abiertos y con orientación ofensiva, Ronaldinho Gaucho por la derecha y Alexandre Pato por la izquierda. Sí, Alexandre Pato jugando de medio campista. En el papel, me pueden decir que no, pero así era. Tirado unos metros más atrás, trataba de organizar juego por su sector. La principal diferencia está con el funcionamiento de un desgastado Chupilco por la derecha. A pesar de encontrarse muchas veces con el abuelo Clarence, Dinho siempre lentificó el juego. Quizás esa era la instrucción —vaya uno a saber que pasa por la cabeza de Leonardo—, pero en un partido con espacios y que pedía juego, lentificar nunca pareció una buena decisión, especialmente en el primer tiempo. Para terminar con la revisión del Milán, adelante, Marco Borriello, al parecer un gusto personal del patrón. O si no —y sin desconocer el golazo de rodeschita del fin de semana— su aparición en el once titular no tiene mucho sentido.

El Real, por su parte, presentaba algunas gratas novedades. Al inamovible Iker en el arco, lo acompañaba un línea de 4: Ramos y Arbeloa por las bandas, con el ex-invento de Rafa con la banda cambiada, y el Loco Pepe y Albiol en el centro. El medio, un rombo desequilibrado. Más atrás, Xavi Alonso, con una barba de naufrago que augura algo (?). Por la derecha, Lassana Diarra, mintiendole a todo el mundo al usar la díez —¿Habrá dicho "pásame la 10" como cuenta la historia mítica de mi casa?—, y por la izquierda Marcelo, a quien pareciera ya no le confían el lateral. Más cerca de los delanteros, el bueno de Ricki. Adelante, Benzema e Higuaín. ¿Y dónde esta Raúl? En la banca, donde ni siquiera debería estar —agregar chanes a gusto.  



Si Aragonés te borró de la selección y ganó la Euro, ¿Pelle te borra y le gana al Barca?

Y estas dos formaciones desarrolaron el partido que se podía esperar. Un primer tiempo con muy bueno momentos, con un predominio del Real y un inmerecido empate. Pato siempre fue un problema, especialmente cuando tenía mucho espacio y un lateral con perfil cambiado al frente. Un segundo tiempo más parejo, y donde el Real tuvo las ultimas oportunidades. Dida de repente se acordo que podía atajar y sacó dos pelotas espectaculares. Nota especial para las disputas entre Lass y Seedorf. En varios momentos se enfrentaron en la cancha y era como ver la versión antigua de Clarence con la versión actual de Clarence. Entrega, disputa y pelotas bien entregadas, además de voluntad y despliegue físico. ¿Se habrá dado cuenta de esto Seedorf? ¿Se verá reflejado en Diarra? Por supuesto, los mejores años de Clarence los hizo acompañados por Rijkard y Davids, y al bueno de Lass la falta soltar la 10 y entregar mejor las pelotas. 


Futuro Clarence Seedorf

Pero lo que más me llamó la atención de este partido fueron dos puntos claros: uno para cada equipo. Por un lado, el Milán alcanzaba su mejor juego cuando jugaba para Pato. Tanto a los 23 min. como a los 35 min., Pato solo complicó a la defensa del Real. De hecho, a los 35 le anulan un gol MARAVILLOSO. Y ahí fue cuando me dí cuenta. La salida del Milán, su futura reconstrucción pasa por armar una partido en torno a este notable juvenil brasilero. Lo mismo sucedió con Sheva, despues de esos horrorosos años que sufrió con Brocchi de enganche, sí Brocchi. Porque la edad también es un tema en este equipo: una rápida revisada deja a varios de los titulares sobre los 30 años. Y ya se ha dicho hasta el cansancio... con este equipo y este DT a ni un lado. Parte de la reconstrucción está en el defensa titular, pasa también por darle minutos al bueno de Klas Jan Huntelaar y también hacer jugar a Oguchi Onyegu, otro defensa central.



"Síganme... yo los guiaré"

Al otro lado, el puzzle es más complejo. ¿Cuál es la solución para el Real? Ya borrar a Raul parece algo entretendio y válido. Además, hoy había algo más. La solidez defensiva es una de las búsquedas de los últimos tiempos del Real. A los intentos de traer buenos centrales, como Cannavaro o Samuel, hoy se vio una idea nueva: una línea de 4 centrales. Mal que mal, el bueno de Arbeloa también es un central, con más desplazamiento que cuerpo, pero un central en su dedicación a la defensa. El problema es que aún el bueno de Pepe, el loco Pepe, es la base de esa defensa. El mismo Pepe que ante un centro bajo no tuvo mejor recurso que tirar un taco. Metzelder debería haber tomado ese puesto hace tiempo a trás, pero las lesiones no se lo han permitido. Entonces, ¿qué esta pasando? ¿Cómo no comprar un defensa más de peso? ¿Un defensa uruguayo por ejemplo? En la transmisión se preguntaban a donde se puede ir a buscar, y yo pensé en los uruguayos, en un Lugano, en un Montero. Quizás esa es la solución... quien sabe. Espero que el ingeniero tenga alguna idea.

martes 20 de octubre de 2009

Equipos que alguna vez vi jugar: Arsenal 2001-2002.

Siguiendo con el resgurado de mis preciados recuerdos futbolístico, más preciados que muchos otros, esta entrada está dedicada al equipo del Arsenal campeón de la temporada 2001-2002. Y en este caso quiero empezar por cuál es el valor de este equipo: un equipo de baby jugando en la Premier League.Así, línea por línea, idea por idea, iré recordando cómo estaba construido y funcionaba este equipo.

Primero, debo hacer la aclaración de que la selección de los años es algo mañosa: en estrictor rigor, en varias de las temporadas adyacentes a la del 2001-2002 nos encontramos con un equipo de baby futbol desplegando sus juego en las canchas inglesas. Quizás hay que mencionar dos patrones comunes: primero, la llegada de Arsene Wenger, y segundo, el estadio de Highbury. Espero, al finalizar la entrada, demostrar porque ambos son importantes.

El mister llegó al equipo londinés en 1996 y se ha mantenido en su puesto hasta nuestros días. Ha pasado tanto por buenos como por malos momentos —recuerdo la última temporada de Henry y las ocasiones que tuvo que jugar la pre-champions—. Sin embargo, sobre ellos se establece una política de fichajes clarísima y un estilo de juego a prueba de resultados. Sobre la primera, solo unas ideas: no solo ha sido arriesgarse por jovenes talentos, sino darle continuidad y enseñanza. Mientras algunos solo piensan en una o dos estrellas jovenes muy cuidadas —¿Qué otro jugador joven explotó cuando Messi se hizo conocido en el Barca?—, o bien, ponerles chapa de salvadores y aplastarlos bajo ella —¿Quién recuerda al pobre de Sebastian Deisler?Aquí algo sobre su caso—, Wenger ha colocado en varias ocasiones a más de una joven promesa en los titulares de su equipo.



Ayudando al recuerdo...y al pésame

Pero es sobre el estilo de juego donde me interesa ahondar. Y en esta ocasión hay que insistir con el resumen perfecto: el Arsenal de Wenger es un equipo de baby futbol. Sus desplazamientos, su orden, su idea es simpre a un toque, en búsqueda del espacio disponible. Y esto hay que mirarlo en el contexto: La Premier League.

Un lugar común, y no por ello equivocado, es decir que la más alta categoría del fútbol anglosajón no tiene mediocampo. Es un juego de balones aéreos, mucho juego por las bandas y roce físico aumentado exponencialmente. A diferencia de ligas como la Italiana, con su riguroso catenaccio y poca afición por los goles, o la Española, con su futbol galáctico y partidos que son noche libre para la reventa, el futbol inglés siempre ha sido fenómeno de futbol aéreo y poco pegado al piso. Quizás, solo quizás, entendiendo eso, el bueno de Arsene siempre pensó en un equipo aocstumbrado al toque de primer al ras, y por proyecciones a los espacios, donde todos pasan.

Parte de este juego en espacios reducidos se vio impulsado/motivado por el estadio: Highbury. Un estadio de 101 x 67 m., que se prestaba para partidos cerrados (Anfield tiene 101 x 68 m, Old Trafford, 105 x 68 y solo como punto absoluto de referencia, Maracaná 110 x 75 m), quizás más bien por la baja altura de la camara. En este campo era muy usual que los equipos visitantes se metieran en el fondo, ocupando todo el ancho posible para no permitir juego aereo. Ante tal actitud simplona, prevaleció en esa temporada el juego asociados en espacios reducidos.



Sniff, sniff... un estadio que tuvo que salir de mi lista.

Bajo un engañador 4-4-2 se escondía este estilo de juego. En la Premier, el 4-4-2 hace pensar en el ManU de Giggs y Becks, donde los mediocampistas lateralizados eran herramienta de constante salida —hablar de ese sistema táctico por sí solo es una entrada futura de este blog, en pos de la educación táctica—. Sin embargo, la clave del 4-4-2 del arsenal estaba en el centro. Vamos paso por paso.

Primero, al arco nos encontramos con David Seaman, un estándarte en los arcos ingleses, quizás el último recuerdo positivo antes de la época de David "Calamity" James en porteros ingleses. No era el ejemplo de tapas espectaculares y salvadoras de partido, sino más bien un portero sobrio y ordenado. Lo suficiente como para un equipo campeón.

La línea de 4 defensas presentaba novedades para cualquier fanático del Arsenal. Los míticos Tony Adams y Lee Dixon había sido reemplazados por Sol Campbell y Lauren, respectivamente. El primero era un central robusto con un pasado oscuro: ¡¡provenía del Totteham Hotspur!!, mientras que el segundo era un camerunes muy ordenado que paso de la línea de volantes al lateral derecho. El resto de la defensa lo conformaban el también mítico Martin Keown y el emergente Ashley Cole. Un línea de defensas bien británica, con centrales robustos y capaces de controlar el juego aéreo, acompañado de un desequilibrio en los laterales: un lateral derecho que era sinómino de defensa y orden y un lateral izuquierdo que se sumaba fácilmente al ataque.


Martin Keown, un mítico de aquellos.

En el medio campo, la cosa ya empezaba a cambiar. Primero hay que hacer un mención aparte para Patrick Viera. Jugando de doble 5, o doble volante de contención, el bueno de Patrick pasó temporadas donde era el jugador con más amarillas y rojas de la Premier. Era un milagro ver un partido sin una amarilla por alegar o por una llegada tardía (?). Sin embargo, en esta época, el francés ya había asimilado que su función no era solo decir "F*ck you" a los señores de negro, sino que también controlar el juego de su equipo, hacer rotar el balón ante las dos lineas de 4 que solían proponer los adversarios. En ese contexto, los 6 jugadores que usualmente estaban delante de él —sus tres compañeros del medio, más los dos delanteros y el lateral izquierdo— siemre recibían pases claros y sin complicaciones.



El bueno de Patrick trabajando un poco...

El resto de los volantes era una gracia. Primero, el segundo volante central solía ser el brasilero Edu, que respaldaba el trabajo de Vieira. Pero los dos restantes puestos eran siempre una incognita: Greg Parlour, Sylvain Wiltord, Frederik Ljumberg y Robert Pires se manejaban en cualquier de las bandas. Quizás el más limitado era Parlour, un histórico del equipo que se transformaba en el cierre de la banda derecha y un apoyo al trabajo de Lauren. Las posibilidades de los otros jugadores eran tan amplias que llegaban a rotar también con el puesto de segunda punta. Dentro de su funcionamiento, todos ellos sabía que lo suyo era picar por los espacios y estar atentos a las pelotas rastreras bien colocadas.

Sin embargo, cuando pasaba tal cosa, creo que este equipo perdía mucho, puesto que los llamados a llenar los puestos de avanzada eran Dennis Bergkamp y Thierry Henry. Sobre el galo, no hay más mucho que decir. Despues de su pasada por la Vecchia Signora, encontró su lugar en la banda izquierda de Highbury, desde donde buscaba la espalda de los marcadores para hacer un gol que ha trascendido hasta el Winning Eleven. No tener una referencia de área implicaba para las defensas contrarias un eterno problema. Pero también la gracia está en el capitán Frio, un segundo punta con muy buena capacidad de descarga, pase y  definición. No recuerdo si fue en esta temporada, pero un ejemplo de lo último es el gol que le marca al New Castle cuando pasa la pelota por un lado del central, mientras él va por el otro. Un grosso.



Parece que tenían problemas de comunicación.

Mención honrosa a una serie de actores de reparto. Todavía aparecía, cuando se necesitaba, el mítico Tony Adams. Gio Van Bronckhorst podía llegar varios puestos como tambien Gilles Grimaldi. Por último, pero no por eso menos importante, Knawnkwo Kanu salía de la banca y arreglaba partidos. Más que actores de reparto, una serie de contraargumentos ante la imposibilidad de alinear más de 11 jugadores.De esta manera, el equipo siempre tenía 7 puestos que estaban pensado en tocar y pasar, todo el rato. Jugar baby. Aburrirse de correr por los espacios y humillar a los rivales. Y por supuesto ganar la premier.